lunes, 1 de junio de 2015

EL ESTANDARTE PÚRPURA, de Massimiliano Colombo.


        Reseña realizada por Jordi Bel Marcoval. 
  


    

     Los amantes de la novela histórica tarde o temprano acaban leyendo alguna sobre el Imperio Romano. Son muchos los autores entre los cuales, Santiago Posteguillo, con la trilogía de Escipión y Trajano (de la que está escribiendo el último libro), son de lo mejor que se puede leer. Pero hoy no vamos a hablar de Posteguillo, sino del “El Estandarte Púrpura”, de Massimiliano Colombo, escritor que descubrí gracias a un magnífico booktrailer de otra de sus novelas: La Legión de los Inmortales.

     Booktrailer.  

     La novela transcurre entre los años 60 y 61 d.C. Roma había conquistado el sur de Britania hacía más de una década, y tenía varias ciudades importantes que le aseguraban el control de la zona (Londinium, Camelodunum); o eso creían. El general Seutonio se encontraba hostigando a los druidas en su isla sagrada (isla de Mona o Anglesey). Para ello desplazó lejos del sur a dos de las cuatro Legiones que se encontraban en Britania. Al mismo tiempo,  moría el rey de los icenos            ( Prasutagus), ejerciendo en su puesto su mujer, Boudica. Esta, con la ayuda de los trinovantes encabezará una rebelión que la hará pasar a la historia como la reina guerrera.




     En medio de este conflicto veremos las aventuras y desventuras de  varios personajes, entre los que encontraremos antiguos centuriones en la reserva, druidas, hijas de reyes tribales o huérfanos causados por la rebelión.

     El libro llega a su desenlace con la famosa  batalla de Watling Street entre Seutonio y Boudica, en la que se verán inmersos casi todos los personajes de la trama.   
                 
     Una historia que el autor podría haber alargado mucho más. La brevedad de la novela, 349 páginas, hace imposible enpatizar con personajes como Boudica. Novela con pocos párrafos donde ella es la protagonista y en los cuales, además, no se profundiza demasiado en su historia.  El autor intenta, sin lograrlo, aderezar la trama con algunas escenas románticas que además de ser innecesarias, carecen de  profundidad. La batalla final es demasiado corta; no pretendo nombrar más a Posteguillo, pero la descripción que este hace de ellas es tan extensa y detallada que cualquier cosa a su lado sabe a poco.

     Tras leer esta opinión, quizá os quede la impresión de que la novela no merece la pena; todo lo contrario. Una novela histórica corta e intensa, sin medias tintas: rebelión, batallas, legionarios y pueblos conquistados en busca de la libertad perdida. Un coctel perfecto para los amantes del imperio romano.