martes, 23 de junio de 2015

RESEÑA de la serie 'BREAKING BAD'





     Me faltan adjetivos para expresar lo mucho que me gustó esta serie, lo mucho que disfruté visionando un capítulo tras otro sin poder dejar de hacerlo, como si fuera uno de esos yonkis que se metían la metanfetamina (cristal azul para ellos), que con tanta destreza cocinaba el «bueno» de Walter White siempre «ayudado» por su «socio» Jesse Pinkman. Cuando terminé el último capítulo, me quedé ante el televisor quieto, pensando mientras la canción «Baby Blue», de Badfinger, sonaba a la vez que los créditos finales daban por concluida la mejor serie que había visto en mi vida. Resultaba extraño, pues el principio de la serie, por su lentitud, me echó para atrás la primera vez que intenté verla, y sé que a muchos les ha pasado lo mismo. ¡¡NO SABEN LO QUE SE PIERDEN!! Es irregular, sí, con capítulos memorables seguidos de otros mucho más pausados; todos necesarios para que al fin, tras su desenlace, digas: «Esto ha sido único».

La premisa de la serie, en apariencia, es simple. Un profesor de química  advierte el fin de sus días aquejado por un cáncer terminal de pulmón, y ante el temor de dejar desamparada a su familia, decide legarles un futuro acomodado vendiendo metamfetamina. Los dos personajes principales gozan de una psicología y personalidad tejida por el autor de la serie, Vince Gilligan, de forma sublime. Los secundarios, mención especial a Gus Fring, no le van a la zaga. Su esposa Skyler, su cuñado Hank (agente de la D.E.A), su hijo Walter White Jr (disminuido físisco), el abogado Saul Goodman (más estafador que abogado)... Todos personajes dotados de una profundidad encomiable, dotando a la serie de un aura de verdad, de pena, de matices, de sentimientos que no dejarán que te despegues de la pantalla del televisor ni un solo instante. La evolución que sufre Walter White hasta convertirse en Heinsenberg, el seudónimo que utiliza como «cocinero», una especie de personalidad al más puro estilo Dr Jekill y Mr Hide, es, a mi parecer, una de las mejor conseguidas de la historia del entretenimiento en general. Y las interpretaciones... Todas y cada una de ellas merecedoras de ovación, de aplauso hasta sangrar las manos. Mención especial a la de Bryan Cranston, como Walter White. 
   
     En resumen: una de las mejores series de la historia, sino la mejor. Un 10 como la copa de un pino. Pocas veces el entretenimiento ha llegado a cotas tan altas como las conseguidas en Breaking Bad. Me postro ante ti, Vince Gilligan.


https://youtu.be/08zSEBV8tek