sábado, 20 de junio de 2015

Reseña de la TRILOGÍA 'THE MATRIX'.





     Voy a realizar esta reseña desde la distancia, pues hace mucho que vi la segunda y la tercera parte; no así la primera, que de vez en cuando la visualizo dado que es una de mis películas predilectas.

     El futuro se encuentra dominado tras una cruenta guerra entre  la máquina y el hombre. Ante la incapacidad de controlar la alarmante autosuficiencia que han adquirido las máquinas, la humanidad decide como último y desesperado recurso acabar con su único flujo de poder, la energía solar, construyendo una cúpula que cubra el cielo. Es ahí cuando la inteligencia artificial de estas busca una energía alternativa; y la encuentra en su enemigo. Mediante un mundo virtual llamado Matrix, la mente de los humanos es esclvavizada entretanto sus cuerpos permanecen en «granjas», en las cuales se extrae su energía, convirtiéndole en una «pila».

     Supongo que todos habréis visto, al menos, la primera parte. Si no es así... ¡¡Corred a verla, insensatos!! De guión sublime, escenas cuidadas al milímetro, acción a raudales y unos efectos especiales nunca vistos por aquel entonces. Para mí, la primera parte es un 10. Pero ahora voy a hacer un cambio de chip para hablaros de las dos continuaciones...
   
...Cambio de chip en proceso...


CAMBIO DE CHIP EFECTUADO


     Eso mismo es lo que los hermanos «Chorroski» debieron de hacer: cambiarse el chip y poner una patata hervida en su lugar. ¡¡¡LA MADRE QUE LOS PARIÓ, SERÁN GILIPOLLAS!!! Todavía no entiendo cómo pudieron joder una historia tan buena. Voy a narrar una escena que a mí y a mi colega Jordi (el que administra conmigo este blog) nos indignó y casi mata de la vergüenza cuando fuimos a ver la segunda parte al cine:  

     —¡¡Hijos de Zion!! —grita Muyfeo (Morfeo) desde un atril situado en las alturas, portando una especie de albornoz lamentable entreabierto, mostrando pechote.
     Abajo, los hijos de pu... de Zion han cesado de bailar música «dance», que no pega  ni con «Glue 6» en la película, en apariencia enfarlopados hasta el culo. 
     —Soy la ostia y vamos a acabar con las máquinas yo y mi pecho al aire —dice Muyfeo esgrimiendo cara de subnormal (perdón por la expresión). He encontrado al elegido... o eso creo. 
     Un hombre se acerca a él y le habla al oído:
     —Muyfeo, Muyfeo, Neo no ha venido, se ha quedado calzándose a Mari Trinity en su habitación. El muchacho es joven... va to salío... más que el tubo escape del Apolo 13...
     —¡Neo (el estreñido/Keanu Reeves) no ha podido deleitarnos con su presencia! —anuncia Muyfeo a los que esperan el «PUM PUM» para refregarse de nuevo como adolescentes—. Pero aquí estoy yo, y traigo pastillas de esas que os gustan, rojas verdes y amarillas... ¡¡¡FIESTÓN!!!

Nota: La escena puede diferir levemente de la que acontece en la película.




     Al salir del cine, tuve que reprender a mi colega Jordi, que había sacado del maletero de su coche dos cóctel Molotov y con los ojos en llamas se dirigía de nuevo a la sala.

     Esto que acabo de parodiar, es un ejemplo de cómo un personaje enigmático, misterioso y aparentemente mesurado como Morfeo, puede pasar en una escena, a burla de sí mismo (rozando el retardado mental). Y la cosa no mejora...: vampiros, portadores de llaves, gemelos con cara de Fido Dido, un Oráculo que solo dice chorradas, peleas que aportan única y exclusivamente efectos especiales... Y un final que no entendieron ni ellos. 
     En resumidas cuentas, los Chorroski cagaron lo que habían conseguido con la primera parte, sacándose de la chistera dos continuaciones innecesarias y lamentables.