domingo, 16 de agosto de 2015

MIS VENADAS "POÉTICAS"



 Soy marea que solo sube. 
Viento que castiga. 
 Sombra a la deriva. 
   Aullido en la tormenta. 
    Sol que no se esconde. 
   Luna siempre herida.




Secaré el mar para que así los ríos, sientan lo que yo siento cuando no estoy contigo.



Suplantaré al demonio e iniciaré una guerra contra el cielo. Te buscaré siempre, te amaré hasta el último aliento.


Mis lágrimas reflejarán el rostro por el cual descienden. Lloraré por ti, así lo he decidido. Y moriré si lo prefieres.


Tu mirada corta mis venas, y por esos ojos que son mi condena, mi vida se escapa, mi sangre chorrea.



Uniré estrellas fugaces en el firmamento. Y pintaré en él con sus trazos luminosos, un 'TE QUIERO' eterno.



Palpitar acelerado, dame tregua, no apresures tu cadencia. No trastoques mi sentir, no me traiciones al verla.


Si te invade la oscuridad y el pesimismo, busca el lado positivo. Aprovéchalo para estar contigo mismo.


Si ella te utiliza, utilízala tú también. Aprende del error y quizá, sin proponerlo, su ausencia te hará bien.


A veces, le pido al tiempo que detenga su transcurrir. Para mirarte despacio, para quererte deprisa; para vivir.


El amor es un sentimiento que me toca los cojones. No me gusta sentirme a tu merced, quererte sin restricciones.


Volveré a recorrer mis pasos solo para saber dónde erré. Y cuando lo sepa, si me perdonas, regresaré.



Cuando dos almas se encuentran en la negror, la unión de su luz, de su esencia, hará aflorar el resplandor.



Miro al cielo y veo nubes, y entre esos esponjosos celajes, siempre aparecen tus luces.



El roce de tu piel descendería mi alma a los infiernos; un precio que gustoso pagaría.



Para mí, tú eres el abismo del que habla Nietzsche. Miro dentro de ti, y tú me devuelves la mirada.



Quizá algún día me canse de esperar. Y en ese día de furia..., te seguiré esperando.



Sé más listo que el tiempo. Ignóralo. Vive cada segundo como si fuera eterno.



Beberé tus pechos de alegría. Comeré tu vagina de desdicha. Pero no me pidas, alma mía, que todo quede en una rima.


Sufro cuando sufres. Sufriría tu dolor si con ello cesase. La pena me invade entonces, y, en mí, todo son males.



Dejamos morir la pasión, mas mi amor por ti no está muerto. Resucitó el día que entendí, que yo sin ti soy efímero.