sábado, 29 de agosto de 2015

Reseña de 'EL UNIVERSO ELEGANTE', de Brian Greene.


Reseña por JORDI BEL MARCOVAL:


Supercuerdas, dimensiones ocultas y la búsqueda de una teoría final.



                                        

     Tras leer 'El arte de desaprender', la complejidad de sus teorías me llevó a indagar un poco más sobre ellas. Por casualidad, o sin ella, como dice la teoría de la ley de atracción, llegó a mis manos este magnífico libro que intenta explicar de una forma relativamente fácil las diferentes teorías de la física moderna. Esta tenía el problema de la incompatibilidad de sus dos grandes teorías: la relatividad general de Einstein y la mecánica cuántica. Lo grande y lo pequeño no se regían por las mismas leyes de la naturaleza hasta que llegó la teoría de las 'supercuerdas', o simplemente, de 'cuerdas'. Dicha teoría cambia drásticamente la forma de entender el espacio, el tiempo y la materia.

     Con un sinfín de experimentos del estilo "imagina que", acompañados por una cantidad importante de dibujos, Brian Greene destripará las teorías más importantes surgidas en la vanguardia de la investigación física.




                                 

     En una primera parte, Einstein y Newton serán la fuente principal del libro. Ya por la mitad del mismo, entraremos de lleno en la teoría de cuerdas para terminar con la actual teoría 'M'.






                                                
             
     No perderé  un segundo intentado explicar nada de lo que el libro nos cuenta; una por no estar capacitado, y otra porque es un libro de esos que tienes que leer muy poco a poco, una y otra vez, para simplemente intuir una pequeña parte de sus teorías.

     Entretenido en un principio, se va volviendo pesado; no por su contenido, sino más bien por la falta de comprensión de lo que estás leyendo. Su extensión, 622 páginas, tampoco ayuda.

     Si quieres conocer las teorías más importantes del momento, este es un magnífico libro. A efectos prácticos, no te servirá de mucho; puede que para fardar en alguna cena de amigos, que entenderán lo mismo que si les dieras el manual de tu lavadora en algún dialecto del mandarín más antiguo.




domingo, 16 de agosto de 2015

MIS VENADAS "POÉTICAS"



 Soy marea que solo sube. 
Viento que castiga. 
 Sombra a la deriva. 
   Aullido en la tormenta. 
    Sol que no se esconde. 
   Luna siempre herida.




Secaré el mar para que así los ríos, sientan lo que yo siento cuando no estoy contigo.



Suplantaré al demonio e iniciaré una guerra contra el cielo. Te buscaré siempre, te amaré hasta el último aliento.


Mis lágrimas reflejarán el rostro por el cual descienden. Lloraré por ti, así lo he decidido. Y moriré si lo prefieres.


Tu mirada corta mis venas, y por esos ojos que son mi condena, mi vida se escapa, mi sangre chorrea.



Uniré estrellas fugaces en el firmamento. Y pintaré en él con sus trazos luminosos, un 'TE QUIERO' eterno.



Palpitar acelerado, dame tregua, no apresures tu cadencia. No trastoques mi sentir, no me traiciones al verla.


Si te invade la oscuridad y el pesimismo, busca el lado positivo. Aprovéchalo para estar contigo mismo.


Si ella te utiliza, utilízala tú también. Aprende del error y quizá, sin proponerlo, su ausencia te hará bien.


A veces, le pido al tiempo que detenga su transcurrir. Para mirarte despacio, para quererte deprisa; para vivir.


El amor es un sentimiento que me toca los cojones. No me gusta sentirme a tu merced, quererte sin restricciones.


Volveré a recorrer mis pasos solo para saber dónde erré. Y cuando lo sepa, si me perdonas, regresaré.



Cuando dos almas se encuentran en la negror, la unión de su luz, de su esencia, hará aflorar el resplandor.



Miro al cielo y veo nubes, y entre esos esponjosos celajes, siempre aparecen tus luces.



El roce de tu piel descendería mi alma a los infiernos; un precio que gustoso pagaría.



Para mí, tú eres el abismo del que habla Nietzsche. Miro dentro de ti, y tú me devuelves la mirada.



Quizá algún día me canse de esperar. Y en ese día de furia..., te seguiré esperando.



Sé más listo que el tiempo. Ignóralo. Vive cada segundo como si fuera eterno.



Beberé tus pechos de alegría. Comeré tu vagina de desdicha. Pero no me pidas, alma mía, que todo quede en una rima.


Sufro cuando sufres. Sufriría tu dolor si con ello cesase. La pena me invade entonces, y, en mí, todo son males.



Dejamos morir la pasión, mas mi amor por ti no está muerto. Resucitó el día que entendí, que yo sin ti soy efímero.